Aquí Se Construye Una Nueva Primavera

Humberto Espinosa Poblete

Ya estamos en Septiembre, este Septiembre que florece en los rincones mas increíbles de la vida y la naturaleza. Allá, hacia los cerros, derramándose junto al río, el Cajón del Maipo se transforma en el bello y fragante ramo, de múltiples colores, el ramo de esa novia que galopa al viento montada en el lomo del viejo Raco(*). Trozos de su colorido velo van quedando por los campos, junto al camino, en los primeros lomajes de los cerros, junto al río, en los pilares de un corredor, enganchados en un espino, junto a las varas de un cerco…

ketrawe-alfalfal

Los aromos, los manzanos, los almendros, los ciruelos, los retamos, las buganvillas, son parte de ese arco iris que renace. Se preparan los espinos, se enderezan las rosas mosqueta aplastadas por la nieve que va partiendo. Duermen aún las añañucas y los dedalitos de oro corren por los campos y junto al camino tratando de llenarlo todo, saliendo a nuestro encuentro. Este concierto recién comienza.

Florece la vida en medio del ruido silencioso de las hojas y las yemas que brotan. Mientras, en los patios, en los potreros junto a la casas de adobe, de corredores y calaminas, compiten los rojos, azules y blancos de nuestra bandera, contra los verdes y amarillos, entre el flamear de las ropas multicolores de la familia campesina, humedecidos aún por el duro invierno que se va. Las lluvias, la nieve, el frío, retoman ya su camino hacia tierras más lejanas.

Bajo el tibio sol, que finalmente viene a quedarse, revivirán la vida, las esperanzas, los sueños, el amor. En los cerros la nieve emprende su retirada mientras avanza la tierra roja, húmeda, germinal, que ya trae entre sus terrones y pedruscos algunos serios, responsables y madrugadores escarabajos y hormigas, que determinarán seguramente el lugar de la “instalación de faenas” de la nueva obra que está por iniciarse: “Aquí se Construirá la Nueva Primavera “…

Hay vacantes… Sí, sí…, hay vacantes. Se necesitarán muchas manos, muchas voluntades, muchos esfuerzos, mucha creatividad, mucha inteligencia, mucho amor, mucha fe, para enfrentar este nuevo desafío, esta nueva obra de la naturaleza. Todo sirve. Todos estamos involucrados, para bien o para mal. Nadie sobra, nadie es ajeno. Hay que partir de nuevo, reparar, reponer, repintar… También hay que crear, procrear, avanzar, descubrir, inventar, fabricar, plantar… La primavera está en marcha.

Como aquellas pequeñas hormigas y escarabajos del campo, de los cerros, los hombres y mujeres de esta tierra salen del hormiguero a recobrar el ajetreo de la vida, acelerando sus pasos para ir y venir… ¿a dónde ? No sé, cada uno sabe. Hay que ir rápido, hay que partir, hay que llegar…. Cada hormiga, cada hombre, cada mujer va y viene, sale, entra, lleva algo en sus manos, en sus pensamientos, en su corazón. Al parecer, sus mentes se aceleran con la energía de ese sol que regresa cada día más fuerte, más brillante, más erguido.

La naturaleza nos llama. Estamos comprometidos con ella desde la creación del planeta, del universo. Está escrito, está grabado en nuestro disco duro, en nuestro software. No existe la cesantía en la naturaleza, no existen los ociosos, los flojos, los inservibles o los no aptos. Todos somos indispensables, todos jugamos un rol. Estaremos ahí aunque sea sólo para tender una mano cálida y amiga a quien lo necesite, aunque sea sólo para sonreírle una vez mas , para escucharlo otra vez, para alumbrar su camino, estaremos ahí…. Aunque sólo seamos finalmente esa simple razón de… ese grano de abono necesario para que nazca una nueva vida en esta vida. Todos estamos comprometidos… todos debiéramos estarlo, cado uno sabe cuánto, cuándo, cada uno sabe si se embarca o no, pero al final ahí estaremos irremediablemente todos….

Hace algunos meses solíamos decir: “Cuando volvamos de vacaciones..”, “en marzo tienes que pagar la patente”…, “en Mayo, para tu cumpleaños…”, “para las vacaciones de invierno”…, ”cuando estemos esquiando en junio”, “¡si es que pasas agosto…!”, “en septiembre (uf, lejano, casi inimaginable ) en Septiembre, dijiste, me iré a San Bernardo a vivir con mi mamá”. Hoy ya te estas yendo… El reloj no se detuvo, no lo pudimos detener. Ya estamos aquí, otra nueva primavera llegó de repente, sin avisar, para hacernos parte de ella. Así como la primavera, de igual forma brotan los recuerdos, gatillados por un olor, por un sabor, o amarrados a una palabra dicha al azar.

No se admiten más comentarios